miércoles, 2 de marzo de 2011

A veces pienso que a algunas personas se les exige más que a otras.
Quien intenta llevar una vida lo más coherente posible, en contraposición con otras que actuan demasiado alegremente........quien intenta llevar una vida coherente se le observa más y cualquier pequeño fallo se le magnifica.

Os voy a explicar una anécdota de una persona que conozco, fallecida hace unos diez años. Una persona ejemplar, por su caracter, su bondad, su cortesía, su exquisita educación......nunca se le había oido exclamar un taco, una frase agria, una queja........ciertamente una persona extraordinaria.
En una ocasión que sus nietos estaban con él en el parque jugando a las canicas, de esto hace unos 15 años, por alguna razón este hombre perdió los nervios y dijo: "chorras".  Los nietos se quedaron paralizados por el asombro.  Y quedó añadido a su curriculum que el abuelo había dicho una vez "chorras".

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